El Arte se enfrenta a una de sus
disyuntivas más fuertes, la filosofía del comercio ha consumido cada espacio de
la filosofía popular, al parecer todo en la actualidad es utilitario, la gente
busca un dios que los haga prósperos, porque creen que así son felices,
prosperidad para todos es la consigna presidencial, los colegios e
instituciones universitarias comparten dentro de sus filosofías el educar
al ser humano, pero miden a los estudiantes por resultados, bueno es el que está
listo para ser producto del mercado, malo aquel individuo que se resiste a ser
parte de los estándares, y así, todo, absolutamente todo, fue empacado al vacío,
etiquetado con código de barras, y montado en una vitrina iluminada.
¿Estudiar arte? ¿estás loco? vas a ser
pobre, nadie te va a pagar lo que mereces, es que parece que sinónimo de
artista es Vago, degenerado, loco, hedonista, entregado a una vida licenciosa,
recostado, el que se la quiere ganar fácil, pero los que hacen arte saben que
no es fácil, que la composición, el arreglo, la estructuración de un proyecto,
la grabación, la producción, la difusión, todo es cosa de locos, toma mucho
tiempo, sin mencionar la labor de ensayos que cuesta mucho tiempo y
dinero en los músicos, o las horas privados de luz que pasan pintores,
diseñadores, ninguno de ellos, vida fácil, como quieren hacernos parecer.
Esa imagen del músico europeo, estirado y
desdeñoso está en la mente de algunos, como si los artistas académicos fueran
gente despreciable que pretende ser superior a los demás, pero, me hago una
pregunta ¿quiénes se encargan ahora de preservar la expresión artística? ¿los
medios masivos de comunicación? o sea que nuestra herencia musical es reggaetón,
Johnny Rivera y solo las músicas que invaden televisores, me apena decirle a
ustedes, que están rajados si piensan eso, el arte es expresión de la
humanidad, y no es una simple labor, venga usted y haga arte si es que le
parece tan sencillo.